Tipos de lavanda

La lavanda es una de las plantas más resistentes, ya que es capaz de sobrevivir con climas muy secos e, incluso, con poca luz en determinados momentos. También se trata de una de las especies aromáticas más conocidas, pues gusta mucho por su delicioso aroma y con ella se crean cantidad de perfumes o jabones.

Conocida formalmente como lavandula, se trata de un tipo de plata perteneciente a la familia de las lamiáceas. Se reconoce por su vistoso tallo y el magnético color de sus hojas, habitualmente en tonalidades que se mueven por los malvas, grises y morados. Perennes, llamativas y con incontables propiedades medicinales, las lavandas han llegado a crecer en diferentes zonas de prácticamente todo el mundo.

¿A ti también te parece una fascinante creación de la naturaleza? En ese caso, te encantará descubrir esta guía con los diferentes tipos de lavanda que existen. Como ocurre con prácticamente todas las plantas, de esta familia podrás encontrar diferentes variantes con sutiles diferencias que las hacen especiales. A continuación, te las vamos a mostrar todas.

Lavanda officinalis o lavanda común

¿Has visto alguna vez una planta de lavanda con tallos especialmente leñosos y con sus hojas en posiciones opuestas? Se trata de la lavanda común, la que encontrarás en cantidad de espacios naturales, floristerías o herbolarios. Sus flores nacen con la llegada del verano y son de ese particular color morado intenso. Como huele muy bien, es muy bonita y tiene cantidad de propiedades, se emplea tanto para el uso ornamental como para su aplicación en cuestiones medicinales naturales.

Lavandula dentata

Se trata de un tipo de lavanda de origen occidental y debe su nombre a la combinación de la forma que poseen sus hojas junto con el aspecto de los robustos tallos que la sustentan. Viven bien en suelos que realmente son bastante calizos y, en buenas condiciones, pueden llegar a crecer hasta el medio metro de altura, ¡no pasarán desapercibidas si las encuentras! Lo más bonito de esta variante es que tiene una mezcla entre flores diminutas de color malva con hojas que se tornan hacia una tonalidad verde grisácea. Por estas características, se emplea mucho en la decoración, aunque también se puede usar para crear fragancias o para aliviar las dolencias estomacales en la medicina natural.

Lavandula angustifolia o espliego

En las zonas de Francia e Italia es fácil ver la lavandula angustifolia, pues es una variedad propia de Europa que se da muy bien en ambos países. Las hojas son auténticas protagonistas en esta planta y destacan a simple vista, con colores intensos y un tamaño bastante grande que puede llegar hasta los seis centímetros. Las flores se muestran en inflorescencias, algo muy común en todos los tipos de lavandas, y estas pueden llegar hasta los nueve centímetros. Es una variedad especialmente empleada para hacer infusiones naturales o como condimento para las comidas.

Lavandula latifolia

¿Sabías que existe un tipo de lavanda que es originaria de España? Se trata de la lavandula latifolia y, por desgracia, esta desprende un aroma que no resulta especialmente atractivo para hacer perfumes: todo lo contrario. Sin embargo, se distingue a la perfección también por sus atributos físicos, pues se trata de una planta bien grande, con hojas que pueden alcanzar los diez centímetros. Se emplea en el ámbito medicinal como sus compañeras, y comparte esa tonalidad de morado característica.

Lavandula lanata

Esta es una de las lavandas más especiales por su aspecto y muy diferente de las demás. Su particular capa lanosa la hace única y llama mucho la atención entre la naturaleza. Crece en las montañas y está adaptada a este tipo de clima, de ahí su exótico aspecto, y sus espigas cargadas de flores moradas son capaces de crecer hasta los veinte centímetros. Pese a ese aspecto tan nórdico que nos ofrece, esta variante también es de origen español y se da muy frecuentemente en las sierras de Andalucía.

Lavandula viridis

La lavandula viridis es muy diferente al resto de nuestra lista, pues se camufla con una gama de color entre verdoso y amarillo, dotándose de un aspecto bien distinto del clásico violeta que caracteriza a las familias de las lavandas habituales. Se da especialmente bien en Huelva, concretamente en la Sierra de Aracena, y se divisa perfectamente porque sus hojas llegan a medir hasta diez centímetros. Se emplea como un objeto ornamental en esta zona y también se explota para el uso medicinal.

Lavandula canariensis

En las islas Canarias también lucen especies propias de lavandas, plantas que están aclimatadas a ese maravilloso tiempo de sol y carente de humedad. Se trata de voluminosos arbustos capaces de crecer hasta el metro y medio que tienen hojas de color únicamente verde, son embargo, el morado no desaparece en estas variantes y luce haciendo contraste en sus flores. 

Lavandula multifida

Nos alejamos de las montañas y los bosques para encontrar a la lavandula multifida siempre cerca de las costas, junto al mar. Esta planta tiene su origen en África y, aunque es casi imperceptible a primera vista, viene recubierta por una fina capa de pelo que es de color blanco. Sin embargo, destacan por sus bellas flores en colores añil y morado. Cabe destacar que estas también son capaces de sobrevivir lejos de su zona de confort, el mar, pues todas las lavandas son bastante resistentes en general.

Lavandula Hybrida

Como su propio nombre indica, este tipo de lavanda surge de un híbrido entre dos especies: la lavandula angustifolia y la lavandula latifolia. Se trata de una auténtica joya para los que son jardineros o amantes de las flores, ya que florece con mucha frondosidad y es realmente vistosa. Además de su aspecto, es cultivada también con fines terapéuticos, para crear productos de parafarmacia y para extraer sus aceites esenciales. A todos los efectos, se trata de una variedad que está muy bien valorada y a la que se puede sacar mucho partido.

Lavandula allardii

Nos despedimos con otro híbrido muy común que parte de una mezcla entre la lavándula latifolia y lavandula dentata y se llama lavandula allardii. Esta planta es muy potente a nivel visual, así que se emplea especialmente a nivel ornamental. Tiene una forma particular de arbusto que se torna como una copa y de la que surgen bonitas flores de colores malvas o azules. Es una de las que más gustan para los jardines o para la decoración en general.

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