Las coles son plantas comestibles de la familia de las Brasicáceas, muy comunes en las cocinas de los hogares en nuestro país. Sus variantes, su delicioso sabor y su aspecto nutricional las hacen populares, alimentos estrella en nuestra dieta habitual para emplear como guarnición e incluso hacerlas protagonistas de algunas recetas.
En esta familia de plantas solemos emplear diferentes nombres casi como sinónimos: repollos, coles, cogollos… Pero, en realidad, no nos estamos refiriendo a la misma especie. Lo cierto es que existen diferentes tipos de coles con su nombre y apellido, con características diferenciadas y sus propias particularidades durante el cultivo.
¿Quieres saber cuáles son y aprender a diferenciarlas? Para ello, hemos elaborado una completa guía en la que te presentamos los principales tipos y sus características más relevantes.
Todos los elementos
Col lombarda

La col lombarda es una de las variantes que podemos diferenciar con gran facilidad en los supermercados o fruterías, pues tiene un destacado color morado muy peculiar. Una de sus principales cualidades es que viene cargada de antioxidantes en su composición, así que es un alimento muy beneficioso para la salud y especialmente positivo para cuidar la salud ocular. Se consume mucho sin cocinar, es decir, en ensaladas y platos frescos, aunque también es ideal para hacer encurtidos u otras elaboraciones.
Bok choy o col china

¿Has oído hablar de la col china? Pues, efectivamente, esta variante tiene su origen en oriente, aunque se consume de una forma muy común en la cultura occidental hoy en día. Es muy diferente de la especie anterior, ya que su aspecto es parecido al de una lechuga por sus hojas verdes y suaves en la capa exterior. Como es una planta que aguanta especialmente bien las temperaturas bajas, se cultiva con facilidad en diferentes países del continente europeo.
Repollo

Pero, ¿el repollo no era una verdura diferente? ¡No lo es! Se trata de coles formadas por hojas que crean característicos cogollos, la popular variante conocida como el repollo. De hecho, también los hay con variaciones en la textura o densidad de sus hojas que dan lugar a los repollos Milán o los denominados como coles blancas. Este alimento se consume mucho cocido y en combinación con otras verduras, sin embargo, como se aprovechan mejor sus cualidades nutricionales, es en versión cruda. Te animamos a incorporarlo en las ensaladas.
Coles de Bruselas

Las coles de Bruselas también son viejas conocidas. Generan unos brotes compactos que son de un tamaño muy pequeño, y que son los que solemos consumir a la hora de cocinar esta planta. Se trata de un ingrediente que es muy bueno para emplear en dietas o cuidar la figura, ya que tiene un contenido calórico muy escueto y esto hace que las podamos comer la cantidad deseada sin engordar un gramo. Además, son muy buenas para obtener una alimentación equilibrada gracias a su aporte en minerales y vitaminas.
Coliflor

La coliflor tiene un aspecto muy diferente al resto de las verduras de esta familia y por eso es una de las más reconocibles. Cuenta con una textura carnosa y blanca, con una mayor dureza que las demás en su consistencia. Los brotes verdes sí se pueden comer en crudo, sin embargo, la parte blanca es más apropiada para cocer o guisar de forma que se haga más blanda y más sencilla de degustar.
Col kale

La col kale es a su vez una variante de col rizada, pues hay muchas de este estilo que además se pueden comer. Lo cierto es que es tradicionalmente empleada para dar de comer a los animales, sin embargo, en los últimos años hemos descubierto lo deliciosa que puede llegar a ser en nuestras propias recetas. De hecho, se emplea de muchas formas diferentes en la gastronomía vegana y vegetariana, y tiene muchos adeptos.
Brócoli

El brócoli es un tipo de col que da flor, por eso su aspecto es más parecido al de la coliflor, aunque tanto su color como su textura y sabor son completamente opuestos. En este caso nos encontramos con lo que podemos llamar un superalimento, pues tiene tantas propiedades beneficiosas para nuestra salud que prácticamente sirve para todo. Se consume muy habitualmente cocido o al vapor, aunque lo cierto es que si se hace demasiado va a perder parte de su valor nutricional: lo ideal también será tomarlo crudo.
Romanesco

La hipnótica forma del romanesco lo hace especialmente interesante para decorar los platos, ¡es una verdura preciosa! Esto se genera porque es una col que comparte cualidades tanto con el brócoli como con la coliflor, dando como resultado una planta preciosa y que además es perfectamente comestible. Al igual que las demás, se puede cocinar o consumir en crudo, por ejemplo, en ensaladas.
Colinabo o nabicol

El nombre de este tipo de col es algo extraño, pero cobra sentido cuando sabes que procede de una mezcla entre la col y el nabo. De hecho, las hay en variante morada y también blanquecina. La mejor propiedad de esta verdura es que nos aporta una cantidad de fibra muy elevada, y precisamente eso es lo que también la puede hacer algo complicada de digerir. Sin embargo, las personas que la incluyen en su dieta lo hacen con mucho éxito al mezclarla en los cocidos o en los caldos, ¿todavía no lo has probado?
Komatsuna Mizuna

Con este particular nombre es muy posible que este tipo de col no te suene de absolutamente nada, sin embargo, es conocida como la espinaca japonesa por su parecido físico con esta otra verdura. De hecho, su consumo se suele practicar como el de cualquier planta de hoja verde, incluyendo estas partes de la col en ensaladas o platos que son frescos y que se aliñan con aceite, sal y vinagre para potenciar su sabor.
Bimi

Nos encontramos en este caso ante un híbrido de col que se creó de manera intencionada en la década de los noventa en Japón. Dada su reciente aparición (si lo comparamos con la larga historia de otras variantes) todavía no es muy vista en los supermercados o fruterías de nuestro país. Lo que nos permite este alimento es consumir una buena cantidad de vitaminas, nutrientes, minerales y proteínas, en mayor cantidad que el resto de las coles.