Hacia el final de la primavera, podrás comprobar cómo bajo determinados árboles nacen unas hermosas y llamativas flores. Se trata de las peonías salvajes y son regalos de la naturaleza para vista, propios de la zona del Mediterráneo.
Esta planta pasa desapercibida durante el invierno, brota en la primavera y luce en su máximo esplendor en la época de verano. Crece en los bordes de los bosques, siempre que la superficie sea lo suficientemente fresca y a unos 700 o 1000 metros de altura.
Hablamos de la versión salvaje, pues hay otras variantes con las que no se debe confundir: esta los alegra el paisaje con un característico color púrpura.
Todos los elementos
Las peonías salvajes, ¿cómo son?
Las peonías salvajes son bastante fáciles de reconocer, ya que su color es muy llamativo y su tamaño no va a pasar desapercibido. Las flores llegan a tener entre 10 y 15 centímetros de diámetro, el tono es púrpura intenso y la altura puede llegar hasta los 70 centímetros. Se harán notar.
Lo más habitual es verlas en los bosques, en zonas montañosas y creciendo debajo de los robles o de las encinas. Sin embargo, también es posible cultivar estas flores en jardines o zonas naturales privadas, pues cuidándolas adecuadamente van a tener una próspera vida.
Las condiciones perfectas para el crecimiento de las peonías salvajes

Como ocurre con prácticamente todas las plantas, las peonías salvajes necesitan de ciertas condiciones para prosperar y crecer adecuadamente. Son cuestiones ambientales, de temperatura o suelo, que crean el ambiente propicio para su propagación.
La temperatura
Como hemos adelantado previamente, estas plantas buscan a menudo los ambientes que son especialmente frescos. De hecho, suelen crecer en zonas elevadas y en climas que son fríos, por eso se pueden ver en las montañas. La horquilla perfecta para ellas va a estar entre los 16 y 18 ℃ y, previamente, deben permanecer un par de meses a temperaturas bajo cero para tener la capacidad de florecer. Durante este proceso en el que salen a la luz las hermosas flores púrpuras, el ambiente perfecto estará entre los 17 y 22 ℃. La buena noticia es que pueden aguantar perfectamente los momentos de sequía, y, curiosamente, se llevan mal con el exceso de agua.
El suelo
Las peonías salvajes necesitan mucha energía para crecer tanto como lo hacen. Por ello, el suelo ideal estará cargado de nutrientes, tendrá un buen drenaje, bien aireado y profundo. Pueden evolucionar de una forma muy diferente si se enfrentan a superficies que son especialmente ácidas, un pH de 6.5-7 será lo más adecuado para ellas. Si se cultivan, lo recomendable es emplear siempre tierra que sea orgánica.
La propagación de las peonías salvajes
Además de crecer de manera eficiente, también se van a propagar cuando las condiciones son las adecuadas. Esto lo pueden hacer de forma totalmente natural, mediante la plantación de semillas, por división o por corte. Habitualmente se realiza por división, y, para emplear este método, lo mejor es esperar hasta el otoño. El motivo es que las temperaturas van a entrar en descenso y se crea un ambiente fresco, apropiado para ellas.
Guía de cuidado para las peonías salvajes

El cuidado de las peonías salvajes es relativamente sencillo, aunque habrá que tener algo de experiencia para hacerlo de la forma más adecuada. Desde luego, estas flores silvestres no son aptas para principiantes que jamás han cuidado de una planta. No obstante, te proporcionamos las nociones básicas para que las tomes en cuenta si decides cultivarlas.
Plantar y cosechar
Lo ideal es plantar las peonías durante la época de otoño, pues es cuando acumulan un mayor número de nutrientes en las raíces y pueden iniciar correctamente todo su proceso de crecimiento hasta la floración. Florece hacia el final de la primavera o el comienzo del verano. Los cogollos se deben cosechar cuando ya estén bien maduros en horario de mañana o caída la noche, evitando las horas centrales con mayor incidencia del sol o cuando todavía hay rocío, algo que las puede hacer enfermar.
El fertilizante
Los fertilizantes van a ser muy bien valorados por las peonías salvajes, pues necesitan mucha nutrición para estar en buenas condiciones. Habrá que poner fertilizante durante el trasplante y repasar tres veces al año:
- Hacia el principio de la primavera, justo antes de regar por primera vez, cuando todavía están en desarrollo.
- 15 días después de que las flores se marchiten pasado el verano.
- En otoño o invierno para ayudar a que resistan las bajas temperaturas y asegurar que van a crear flores durante la primavera.
Es importante que no se apliquen fertilizantes con una concentración demasiado elevada ni se usen aguas fecales, pues pueden enfermar a estas plantas. También es crucial evitar emplearlos durante el verano, solo en las épocas clave anteriormente mencionadas.
La luz
En este sentido habrá que encontrar un buen equilibrio. Las peonías salvajes van a necesitar luz solar natural para su buen desarrollo, y son capaces de aguantar bien cuando están a la sombra. A lo que difícilmente podrán resistir es al sol directo, prolongado y agresivo.
Las plagas y enfermedades más comunes en las peonías salvajes

Estas estupendas plantas silvestres se pueden enfrentar a cantidad de problemas de salud por diferentes motivos. Es conveniente conocerlos, sobre todo si se está pensando en cultivarlas en el jardín.
Estas son las enfermedades más comunes:
- Tizón del pétalo. Se trata de una infección producida por hongos que es casi imposible de resolver y hace que las flores cambien a una textura cada vez más blanda hasta su descomposición.
- Orugas. Cuando aparecen las orugas van a empezar a masticar las plantas y esto causará diferentes daños en ellas.
- Flores marchitas. Hay muchas razones por las que se pueden marchitar tras el proceso de riego, por ejemplo, un problema con el drenaje.
- Sequedad. Cuando hay un riego insuficiente, la planta se empezará a secar para ir marchitándose por zonas. La solución en este caso es sencilla, pues basta con volver a regar adecuadamente.
Cuando las peonías salvajes se cuidan adecuadamente, tienen la temperatura adecuada y disfrutan de una buena nutrición, tienen una salud más favorable y menos oportunidades de enfrentarse a infecciones u otros problemas. Si todo esto sale bien, podrás disfrutar de una de las flores más llamativas y encantadoras del clima mediterráneo a lo largo de toda la temporada de verano.